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Me gustas cuando callas porque estas como ausente.

sábado, 27 de agosto de 2016



Cuando te enamoras de alguien, hay una sensación muy bonita, esas mariposas en el estómago, esas cosquillas que sientes cuando lo ves o piensas en él. Ese nerviosismo de saber que en cualquier minuto llegará por ti. 
Esa sensación es buscada por muchos. Pero no es para siempre, la rutina, la costumbre, hace que eso desaparezca y es entonces cuando las relaciones fracasan, cuando inician los reclamos las comparaciones con el pasado. Pero todo eso, da paso a algo mejor, un amor ya no de mariposas, ya no de nerviosismo. Todo eso, se convierte en algo que supera por mucho a ese tipo de amor, un amor maduro, un amor responsable, un amor donde importan los dos, donde planeas una vida juntos, donde ya no hay lugar para ensoñaciones si no para metas, metas por las que luchar juntos, obstáculos que ya no significan nada porque han crecido. 
No entiendo porque alguien podría preferir el primer tipo de amor, ese amor juvenil, en el que se preocupan por el que dirán, un amor incierto, un amor que puede ser reemplazado por otra persona que te haga sentir lo mismo que el anterior. 
No, a mi me gusta más esto, saber que el esta ahí para mi, saber que sin importar nada estaremos juntos, saber que cada día nuestras metas están más cerca, ese sentimiento de respeto, de cercanía, de intimidad. Esa sensación de que hay alguien que te conoce, de saber que sus errores son aceptados. Tratar de ayudarse a ser mejores personas los unos a los otros. Un amor maduro. Un amor de verdad. Ese es mi favorito y no lo cambio por nada. 

 P.D. Aún me sigo poniendo nerviosa cuando falta poco para verlo

viernes, 1 de julio de 2016

Huevo

Ibas camino a tu casa cuando falleciste.
Fue un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero sin embargo fatal. Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los paramédicos dieron todo de si para salvarte, pero no hubo caso. Tu cuerpo estaba tan destrozado, que hasta fue mejor así, créeme.
Y fue entonces que nos encontramos.
“¿Qué… Qué pasó?” Preguntaste. “¿Dónde estoy?”
“Moriste”, respondí con naturalidad. No tenía sentido medir mis palabras.
“Había… un camión y estaba derrapando…”
“Sip”, dije.
“Yo… ¿Morí?”.
“Sip. Pero no te sientas mal al respecto. Todos mueren”.
Miraste alrededor. No había nada. Solo tu y yo. “¿Qué es este lugar?” Preguntaste. ¿Es el más allá?
“Más o menos”.
“¿Usted es Dios?”
“Si, soy Dios”.
“Mis hijos… mi esposa”. Preguntaste.
“¿Qué hay con ellos?”“¿Estarán bien?”
“Eso me gusta. Acabas de morir y tu principal preocupación es tu familia. Eso es muy bueno”.
Me miraste con fascinación. Para ti, no me veía como Dios. Sólo me veía como un tipo común. O posiblemente una mujer. Una vaga figura de autoridad, quizás. Más como una maestra de gramática, que como el Todopoderoso.
“No te preocupes. Ellos estarán bien. Tus hijos te recordarán como alguien perfecto en todo aspecto. No tuvieron tiempo para llegar a despreciarte por algo en particular. Tu esposa llorará por fuera, pero sentirá alivio por dentro. A decir verdad, tu matrimonio se estaba cayendo en pedazos. Si te sirve de consuelo, se sentirá culpable al sentir alivio”.
“Oh”, dijiste. “Entonces, ¿Qué pasa ahora? ¿Me voy al Cielo, o al Infierno, o algo así?
“Ninguno. Serás reencarnado”.
“Ah, entonces los hindúes tenían razón”.
“Todas las religiones están en lo cierto, a su manera”, contesté. “Camina conmigo”.
Me seguiste mientras cruzábamos el vacío. “¿Adonde vamos?”
“A ningún lugar en particular. Se siente bien caminar mientras hablamos”.
“¿Y cuál es el punto entonces? Preguntaste. “Cuando renazca, seré solamente una pizarra en blanco, ¿Verdad? Un bebé. Todas mis experiencias y todo lo que hecho en esta vida no importará”.
“No exactamente. Llevas contigo todo el conocimiento y las experiencias de todas tus vidas pasadas. Sólo que no lo recuerdas ahora mismo”.
Paré de caminar y te tomé por los hombros. “Tu alma es mucho más magnífica, bella, y gigantesca de lo que puedas imaginar. Una mente humana solo puede contener una pequeña fracción de lo que eres. Es como apoyar tu dedo en un vaso con agua para sentir su temperatura. Pones una pequeña parte de ti contra el recipiente, y para cuando la quitas, habrás obtenido el conocimiento que poseía”.
“Has estado dentro de un humano por los últimos 48 años, por lo que aún no te has extendido, para sentir tu inmensa consciencia. Si pasáramos el suficiente tiempo aquí, comenzarías a recordarlo todo. Pero no tiene sentido hacer eso entre cada vida”.
“¿Cuántas veces he reencarnado?”
“Oh, muchas. Muchísimas. Y en muchísimas vidas diferentes”. Dije. “Esta vez serás una campesina china, en el año 540 AC”.
“Espera, ¿Qué?”. Tartamudeaste. “¿Me enviarás de vuelta en el tiempo?”
“Bueno, técnicamente, sí. El tiempo como lo conoces, solo existe en tu universo. Las cosas son algo distintas de donde yo vengo”.
“¿De dónde vienes?”
“Mmm… Yo vengo de un lugar. Un lugar distinto. Y allí hay otros como yo. Se que querrías saber como es este lugar, pero honestamente, no entenderías”.
“Oh,” Dijiste algo desilusionado. “Un momento… Si soy reencarnado en distintos lugares en el tiempo, en algún punto podría haber interactuado conmigo mismo”.
“Seguro. Pasa todo el tiempo. Y con ambas vidas conscientes únicamente de sí mismas, tu nunca sabes que este encuentro está sucediendo”.
“¿Cuál es el punto de todo esto, entonces?”
“¿Enserio?” Pregunté. ¿Me estás preguntando cuál es el sentido de la vida? ¿No está un poco estereotipado?”
“Bueno, es una pregunta razonable”. Persististe.
Te miré a los ojos. “El significado de la vida, la razón por la que creé este universo, es para que madures”.
“¿Querrás decir la humanidad? ¿Quieres que maduremos?”
“No, solo tú. Creé este universo para ti. Con cada vida creces, maduras, y te vuelves un intelecto mayor”.
“¿Solo yo? ¿Qué hay de los demás?”
“No hay nadie más”. Dije. “En este universo solo estamos tú y yo”.
Me miraste fija, e inexpresivamente. “Pero toda la gente en la Tierra…”
“Todos son tú. Diferentes encarnaciones de ti mismo”.
“O sea que, ¿Yo soy todos?”
“Ahora lo estás entendiendo”, te dije palmeándote la espalda a manera de congratulación.
“¿Yo soy cada humano que ha vivido?”
“Y cada humano que vivirá. Exactamente”.
“¿Soy Abraham Lincoln?”
“Y eres John Wilkes Booth, también”. Agregué.
“¿Soy Hitler?”. Preguntaste apaleado.
“Y los millones que asesinó”.
“¿Soy Jesús?”
“Y todos sus seguidores”.
Te quedaste en silencio.
“Cada vez que trataste injustamente a alguien”, dije “te lo estabas haciendo a ti mismo. Cada acto de amabilidad que has hecho, te lo has hecho a ti mismo. Cada momento feliz y cada momento triste experimentado por un ser humano fue, o será, experimentado por ti”.
Lo pensaste por un largo tiempo.
Luego me preguntaste, “¿Por qué? ¿Por qué hacer todo esto?”
“Porque algún día, te volverás como yo. Porque eso es lo que eres. Eres uno de los míos. Eres mi hijo”.
“Whoa,” exclamaste incrédulo. “¿Dices que soy un dios?”.
“No. No todavía. Eres un feto. Aún estás creciendo. Una vez que hayas vivido cada vida humana a través de los tiempos, habrás crecido lo suficiente como para nacer”.
“Entonces, el universo entero es solo…”
“Un huevo”. Respondí. “Ahora es momento de que continúes hacía  tu próxima vida”.
Y te envié hacía ella.

miércoles, 29 de junio de 2016



Rendirse por un momento. Morirse por un momento. Cerrar los ojos por un momento. Todo está bien si dura un momento.

martes, 28 de junio de 2016

wu-tang:
“
”

A veces, siempre, me pregunto si algo valdrá la pena. No sería mejor idea solo dejarse llevar. Desaparecer. Desvanecerse. Morir.

miércoles, 1 de junio de 2016

Vamos a rentar un departamento sencillo, trabajar medio día, dedicarnos a querernos y alternarnos para apagar la luz por las noches aunque tú siempre estés más cerca.

Vamos a darnos la espalda en la madrugada, buscarnos cuando calculemos que ya va a amanecer para abrazarnos y despertar pegados.Vamos a hacer el súper y comer sano y adivinar el postre que uno que otro día se nos antoje a cada uno. Vamos a hacer un libro para escribir todo lo que nos pasamos platicando en las tardes con lluvia aunque lo lea nadie más que tú y yo.

Vamos a quitarnos la ropa y dejarla por todos lados y lamernos por todos lados y sonreírnos por todos lados. Vamos a poner música de esa que se escucha viendo al techo mientras me tomas apenas de la mano y yo susurro cosas que no escuchas pero entiendes muy bien. Vamos a ver películas que me tengas que explicar después, vamos a hablar en otro idioma y terminar besándonos como nunca habíamos besado antes.

Vamos a confesarnos secretos de la infancia y a hablar de las familias y los miedos y el presente, vamos a inventarle soluciones improbables a todos los problemas que aquejan al mundo. Vamos a leernos en voz alta hasta que uno de los dos se quedé dormido. Vamos a tomarnos fotos, vamos a andar descalzos, bañarnos juntos y bailar a oscuras. Vamos a terminar los días exhaustos, discutir a veces, dejar los trastes sin lavar aunque sea un día y poner las llaves donde no nos vamos a acordar que están. Vamos a dejarnos solos de vez en cuando, a vernos mucho tiempo frente al espejo, a cuestionarnos cosas que no preguntamos con nadie más. 

 Y vamos a querernos. A no fijarnos del tiempo. A cumplir promesas que no hayamos hecho y aventurarnos a la costumbre de que estar juntos se sienta tan bien. 

 — Poquito pudor / Viaje Infinito.

lunes, 16 de mayo de 2016

Llegaste. 
Te prepare un café 
y ahora mi vida es tuya.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Free writing. 10 minutos sobre mi


Desde niña he sentido que hay alguien detrás de mi. En fechas recientes  esa presencia se ha intensificado. Es como si algo me acechara. Y me da miedo, mucho miedo.

Han pasado tantas cosas recientemente que ni siquiera se por donde comenzar. Sigo teniendo esta especie de resistencia respecto al tomar el medicamento. Me refiero a que por un lado, estudio medicina, planeo especializarme en psiquiatría, he leído cientos de artículos acerca de los beneficios de tomarlo, he leído testimonios, he experimentado en carne propia la mejoría de hacerlo. Pero por otro lado, siento como si me robara algo, como si cuando lo tomo,ya no fuera yo. Luego me olvido de eso y recuerdo que no me agrado mucho y que tal vez lo mejor seria deshacerme de mi yo de siempre y reemplazarla con una versión mejor.

Ademas esta esa estúpida estúpida sensación de vacío existencial, hace unos meses, empezaron a rondar por mi cabeza esas frases que quiero suponer que todos se hacen alguna vez en la vida. ¿Cuál es el sentido de la vida?

No encuentro una respuesta que me deje satisfecha.

A veces cuando estoy deprimida, siento que no hay nada por que vivir, siento que cualquier cosa por mas grande que sea, no va a importar porque de todos modos estaré muerta en menos de 50 años y luego vuelven a mi mente esas ideas suicidas que provocaron mi internamiento anterior, y las alejo porque se que no, y la pregunta se queda flotando en mi cabeza.
Después cuando estoy mas eufórica, pienso en que yo misma podría darle sentido a mi vida, podría ponerme mis propias metas, vivir para alcanzarlas, tratar de ser feliz.
Pero todo se derrumba cuando mi falta de motivación no me permite hacer nada y caígo en mis malditas depresiones, es un ciclo vicioso.
Odio que me digan eso de: Sharon tu puedes, eres inteligente.
Odio las frases motivacionales, odio las frases de esperanza, las frases de fé me enferman, quiero vomitar cada vez que alguien me dice algo positivo sobre mi futuro. Estoy harta de tantas cosas.
Ya ni siquiera estoy segura de lo que estudio, el solo pensar en que tengo que estudiar me provoca ganas de llorar. No quiero recordar el internado del próximo año, no quiero ni pensar en la mediocre doctora que probablemente voy a ser. No quiero pensar en que decepcione a la persona que hace unos años tenia tantas ilusiones. No quiero pensar en que todo lo que hago es para sabotearme a mi misma.


Y ya, supongo que es todo lo que necesitaba sacar de mi sistema.

lunes, 14 de marzo de 2016

Todo II


Quizás había sido estúpida. Había añadido una presión más a su patética existencia.
El primero día del encierro —porque así era como se sentía—fue mero papeleo. Dormida a las 6 de la mañana en el auto rumbo a lo desconocido. Siempre supo que terminaría encerrada en un psiquiátrico. Siempre. Solo había sido cuestión de tiempo.
Hubo despedidas. Hubo lagrimas. Hubo promesas. Todo quedaría en el olvido muy pronto. Pero lo hubo.
En el pequeño cuarto, en la cama verde, sin sabanas ni almohada. Sin ropa limpia. Con esa horrible blusa café que apestaba a sudor, su sudor con ese olor tan peculiar que ella tanto odiaba. Llorar era lo único que parecía viable. Así que eso hizo. Lloro. Lloro hasta que los ojos se secaron y el solo intentarlo era doloroso. Aun así siguió haciéndolo, no podía evitar creer que merecía toda clase de dolor.
La asquerosa cena, con queso que hizo vomitar a la chica de a lado. La asquerosa sensación de no tener siquiera papel para limpiarse el ano después de defecar. Sucia, sudorosa, con el cabello seco con ese molesto olor a hongo que desprendía y que todos fingían no detectar.

Tal vez hablar no había sido buena idea. Hubiera sido mejor simplemente saltar al las vías. Hubiera sido mejor tener el valor de enterrar la cuchilla. Desear la muerte. Desear no estar viva. No era eso lo que ella quería. No. Ella quería no haber existido nunca.

Continuara...Quizás
SharonEliana

Los puentes se derrumban. Se caen las torres. Duele.
 Duele porque no se construyeron para eso. Cada vez hay menos ataduras a la tierra.
Si solo volar fuera tan sencillo. Si solo fuera fácil cortar las ataduras. Cortarlas y dejarse llevar.

lunes, 18 de enero de 2016


“No te enamores de una persona curiosa.
 Querrá saber quién eres, de dónde vienes, cómo es tu familia. Mirará todas tus fotografías y leerá todos tus poemas. Vendrá a cenar y hablar con tu madre acerca de cómo su curiosidad le ha enseñado cosas muy útiles. Te pedirá que explotes cuando estás enojado y que llores cuando estás herido. Te preguntará qué significa esa ceja levantada. Querrá saber tu comida favorita, tu color favorito, tu persona favorita. 
Te preguntará por qué. 
Va a comprar esa cámara que te gustó, prestará atención a esa banda que amas en caso de que haya un show cerca, te llevará ese suéter al que le sonreíste una vez. Aprenderá a cocinar tus comidas favoritas.
 Los curiosos no se conforman con el exterior, desean el interior. Ellos quieren lo que te hace pesado, lo que te hace sentir incómodo, lo que te hace gritar de alegría, ira, y de angustia. Su piel se convertirá en páginas en las que aprenderás a derramar tu ser. No te enamores de una persona curiosa. 
No dejará un suspiro sin explicación. Querrá saber qué hizo exactamente, qué hizo para que la amaras. Año, mes, día, semana “¿A qué hora fue? ¿Qué dije? ¿Qué hice? ¿Cómo te sentiste?“ No te enamores de una persona curiosa, porque he estado allí. Desabrochará tu camisa y leerá cada cicatriz, cada marca, cada curva. Explorará cada una de tus extremidades, cada órgano, cada pensamiento, cada ser.”

Anonimo