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Me gustas cuando callas porque estas como ausente.

lunes, 5 de septiembre de 2022

Siempre que llueve te siento conmigo. Pensar en el olor a café que inundaba el hogar, el dulce del pan. Tus frases, tus palabras. Verte buscar pretextos para salir a mojarte sin que mamá te fuera a regañar. Ver como te quedabas dormido viendo robocop o rambo o armaggedon o volver al futuro. 

Ver como el gato decidia ir a sentarse en tus piernas. 

No puedo dejarte de extrañar. No quiero dejarte de extrañar, porque nunca te voy a olvidar. 

Siempre estaras en mi mente. Le voy a contar a todos de tí. Voy a rogar por algun día alcanzar a ser la mitad de fuerte de lo que tu fuiste. Poder convertirme en alguien de quien puedas estar orgulloso. Siempre te voy a querer. Perdón por no repetirtelo tanto. 

Te extraño.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Crónicas de alguien con trastorno bipolar.

Voy a escribir todo el camino que tuve que transitar para que me diagnosticaran trastorno bipolar. Tal vez alguien se pueda.ver reflejado en todo esto y pueda servirle de alguna forma.


Hace ya casi 8 años que me diagnosticaron. Dos intentos de suicidio. Un internamento. Muchos medicamentos. Y aquí sigo. 


Un camino muy dificil. Un buen diagnóstico te cambia la vida.


Todo empezó cuando tenía 16 años, siempre fui introvertida pero no tímida, tenía amigos, me iba muy bien en la escuela y todo bien.


Un día normal, así de la nada, estando en la prepa, me sentí rara y fui incapaz de hablar con mis compañeros, empecé a sentirme muy triste, demasiado, cada vez que hablaba sentía un nudo en la garganta.


Empezaron tiempos difíciles, no me concentraba, no aprendía nada, me empezó a ir mal en la escuela,estaba muy irritable, dormía mucho o no dormía nada.


No tenía ánimo de hablar con nadie, me quedé sin amigos, mi autoestima por el suelo, me se irá horrible,deje de arreglarme y hasta de bañarme. Simplemente ya no disfrutaba nada.


El punto más bajo fue un día, después de un examen de física en el que me fue muy mal, llegue a casa, no había nadie, agarre un bote de 1 litro de helado, muchos dulces y me comí todo.


Después agarre unas tijeras y las empecé a presionar contra mis muñecas, salió un poco de sangre y después fue como si ya no fuera yo misma, me veía pero no era yo. 


Para cuando volví en mi, ya estaba oscuro y escuché que mi familia iba llegando. Jamás les dije nada. Fingí que todo estaba bien y me fui a dormir.


Por está epoca comence a arrancarme el cabello, desde la raíz era todo un ritual, buscar el cabello más grueso, arrancarlo, morder la raíz y luego tirarlo.


Se sentía bien bien poder controlar algo en mi vida. Aunque después venía la culpa porque ya de por sí me sentía fea, ahora estaba pelona.


Así continuaron los días, terribles, hasta que un día así tan repentinamente como habia empeorado, me sentí mejor. El sol brillaba, yo era súperpoderosa y súper sociable.


Me bañé, me peine, me puse mi pantalón favorito y llegué a la prepa como si nada, hablando con todos, respondiendo pregut as en clase, ya no tenia que aislarme, estába feliz.


Llegó el momento de presentar para la facultad y no tuve que estudiar nada, solo llegue ese día, confiada y segura, presente y listo.


Pase el examen y se llegaron los primeros días de la carrera, seguía motivada, sociable y feliz.


Pero de pronto, ya no. Deje de poner atención en clase, era imposible, me sentía estúpida y como si nunca fuera a lograr nada en mi vida.


Que horrible sensación, no valer nada, no disfrutar nada, sentir que la carrera que tanto habías anhelado no es para ti porque no puedes entender absolutamente nada.


Y peor aún, todo el mundo diciendote que le eches ganas, que tienes todo para triunfar y que no te falta nada, te tienes que sentir bien.


Llegó mi primer examen y me fue mal. Lo cual pues no ayudo en nada a como me sentía, así pasaron días y días.


Antes de terminar el semestre, mejore. No era igual que la ocasión anterior, pero está bien. Pude estudiar y alcanzar a mejorar un poquito el desastre de mis calificaciones. 


Estuve mucho tiempo así. Bien.


Después otra vez, no me concentraba, estaba irritable, a veces tenía ataques de risa que no podía controlar y que no sabía de dónde venían. Estaba irritable, todo me hacía enojar.


Mucha impulsividad y al mismo tiempo esa sensación de no valer nada. De ser un ente vacío que no aporta nada al mundo.


Malas calificaciones que se alternaban con otras muy buenas y que al final terminaban en calificaciones pasables pero nunca buenas.


Obviamente esto no ayudaba a como me sentía, mediocre. Yo estudiaba, cuando estaba bien aprendía mucho y lograba compensar las ocasiones en que no lo lograba.


Pero toda mi vida era un desastre, tenia amigos pero nunca cercanos porque sabía que en cualquier momento iba a sentirme mal. 


La escuela estaba bien, pero con la sensación de que era una mediocre, mis calificaciones eran promedio y yo estaba acostumbrada a ser de las mejores.


Tenia mucha frustración, seguía arracandome el pelo, había pedazos de mi cabeza pelones y todo el tiempo quería llorar.


Poco a poco todo mejoro, me empecé a sentir muy bien, estaba feliz y hasta pensé que al fin, mi vida estaba cambiando, mejoro la cuestión escolar. 


Mi autoestima subió un poco, encontré u grupo de amigos con el cual me sentía cómoda. Mucha estábilidad. 


Aunque muy en el fondo, siempre sentí que algo estaba mal, solo no podía explicar que cosa. Pasaron bastantes meses así.


Después empecé a caer, que horrible tener que estudiar, empecé a faltar a clases, solo quería caminar mucho, deje de comer y había tardes en que solo daba círculos dentro de mi casa.


Reprobé por primera vez en mi vida. Que frustración. Empezo un semestre nuevo. Que extraña mezcla de emociones. Sin ánimo, pero con ganas de salir adelante.


De pronto, una ráfaga de energía, no dormí nada por muchos días, despues solo lo hacia por dos o tres horas. 


Por esa época empezaba a ir al hospital, así que me encantaba ir toda la tarde a hacer historias clínicas, me despertaba a las 4:30 para llegar a clase y volvía a mi casa hasta las 8 o 9.


Llegaba a estudiar y a veces no dormía o lo hacia muy poco, mi cerebro estaba a toda potencia. No comía, a veces solo comía galletitas de miel.


Baje mucho de peso. Me ponía vestidos, me maquillaba, me sentía bien. Mis calificaciones subieron muchísimo. 


Después de un rato, ya no era tanta energía, pero me sentía bien, continúe haciendo lo mismo, pero ya me cansaba, pensé que era normal, por el ritmo que habia estado llevando.


Pero lo único importante es que yo estaba súper bien.


El día de mi cumpleaños, todo se fue al carajo. Me desperté cansada, sin ánimos, fastidiada de todos.


Un día a medianoche, me dieron muchas ganas de salir a caminar y lo hice Me encontraron caminando muy lejos de mi casa.


Empecé un semestre nuevo sin sentir nada, la vida se sentía vacía, ya nada importaba. Académicamente hablando fue mi punto más bajo. Saque un 30 en un examen.


Pero la verdad no me importaba, yo solo pensaba en que estaría mejor muerta.


Un día, me tocó exponer frente a todos. Hice mi presentación y me pare al frente. No sé que ocurrió. Pero magia.


Me sentí demasiado feliz. 


Una energía desbordante. Llegué a mi casa y empecé a estudiar. Días enteros, noches completas, estudiaba todo el tiempo.


Sentí que mi misión era memorizar cada cosa de ese libro. Resolví 100 ejercicios de laboratorio en una noche.


Saque 100 en los dos siguientes exámenes. Que poder. Me imaginé a mi misma haciendo el doctorado en farmacología y toxicología. Tenía un propósito.


Me dije a mi misma que tenía que ser becaria de farmacología. Aplique y se llego el día de la selección. 


No pude. Estando en el examen, todo perdió sentido. ¿Para qué? Yo debía mejor morirme y dejar de estorbar. Además, cada día, estaba más pelona. Ya lo notaban los demás.


Deje el examen casi en blanco y me fui muy rápido con muchas ganas de llorar porque nada valía la pena ya para mí.


Algunos se burlaban. Un día le conté a alguien y me dijo: Sharon, eso no deberías andarlo diciendo, que raro.


Yo solo estaba buscando ayuda, pero no sabía a quién pedirla.


Paso otro buen rato y yo cada vez me sentía más hundida, empecé a tener pensamientos de muerte. 


Luego empezó la planeación suicida, recuerdo que tenía un Word en mi laptop, dónde tenía todos los métodos de suicidio que había encontrado en internet.


Los leía todos los días y me sentía terrible al hacerlo. Llegó un punto en el que yo ya no me reconocía. No era yo.


Descubrí que en la facultad hacían descuento a estudiantes en la consulta de psiquiatría.


Acudí y recuerdo que en donde decía 'Motivo de consulta' "yo escribí: Estoy muy triste y me arranco el pelo"


Tuve mi primera consulta y conté como me había estado sintiendo, la tristeza profunda y melancólica, la incapacidad de hablar con los demás, los problemas para concentrarme.


Inmediatamente me diagnosticaron depresión, me empezaron a dar sertralina y me dijeron que tendría terapia con una psicóloga.


Empezo la terapia y al mismo tiempo me empecé a tomar el medicamento. 


Tuve una pésima experiencia con la psicóloga, todo el tiempo me sentí incomoda, no sabía que decir y cuando decía algo, sentía que me juzgaba, empecé a faltar a la terapia.


Mientras tanto, mi ánimo estaba extraño, me sentía triste pero muy impulsiva, irritable, explotaba a la más mínima provocación, empecé con ideación suicida.


Cómo no me sentía cómoda con la psicóloga, nunca le hablaba de todo esto, solo de temas superficiales y la verdad que no me ayudaba mucho, todo el tiempo me sentía juzgada.


No dormía bien, sentía que me odiaba a mi misma y al mismo tiempo me sentía superior a todos


Creí que era la sertralina haciendo efecto. Pero que error tan grande. Risas que llegaban de la nada y se convertían en llanto. 


Euforia, desesperanza. Todo al mismo tiempo. Me daban ganas de salir a caminar y duraba horas haciéndolo.


Lo peor llegó un día que mientras esperaba el metro, sentí unas intensas ganas de aventarme frente a las vías.


Me dió miedo. Me asusté mucho y comencé a temblar. Casi lo hacia pero justamente llego alguien que conocía y sin saber que pasaba, me detuvo. Simplemente me distrajo y ya nada paso.


Esa tarde tenía terapia. Todo el día me sentí rara, no pude estudiar. No podía poner atención. Sentía mucha tristeza. No disfrutaba nada.


Durante la terapia, solo estaba dando vueltas a lo mismo de lo que hablaba siempre pero estaba muy nerviosa. 


Empecé a deshilachar una liga que tenia en la mano y faltando minutos para que se terminará la sesión, la psicóloga dijo: "Sharon, te noto rara, ¿Hay algo que no me estés diciendo?


Y ahí empecé a hablar, dije todo lo que ha la estado planeando, las ganas que tenía de aventarme a las vías de metro, las cosas raras que estaba sintiendo.


Ahí dijo las palabras que me cambiarían la vida: "No puedo dejar que te vayas" 


Me asusté. Me dijo que tenían que internarme. Me pidió el número de algún familiar. Me dijo que me quedara ahí en la sala de espera. 


Paso mucho tiempo, entre y salí del baño mil veces. Tenía mucho miedo. Muchas ganas de llorar. 


Llegó un residente de psiquiatría que muy amable me ofreció un diazepam para calmarme. Me lo tomé y me relaje.


Llegaron mis abuelos por mi y me llevaron a mi casa para esperar a mis papás y contarles lo que había pasado. Me mandaron con vigilancia uno a uno y cita por la mañana para internarme.


Dormí todo el camino, toda la tarde y toda la noche. Al despertar me sentía como borracha. Llegué al hospital e iniciaron con la papelería para internarme. 


El primer día todo fue horrible. Me la pasé encerrada llorando en el cuarto. No quise salir a nada.


Empezaron las sesiones de terapia y pronto me dijeron que sospechaban que yo tenía trastorno bipolar. Que eso tan raro que estaba sintiendo, parecía ser un episodio mixto.


Iniciaron a darme litio. Fue increíble lo rápido que mejore. En menos de dos semanas volví a ser yo. Tenía ánimos, me sentía optimista y lista para enfrentar todo. 


Estando internada aprendí a tejer, comencé a pintarse nuevo. Conocí gente muy interesante. Hasta que me dieron de alta.


Así fue como me diagnosticaron y me dejaron lista para la vida y enfrentarlo todo.


O al menos eso fue lo que creí. No sabía el infierno que se venía. Pero eso ya es otra historia.


martes, 22 de junio de 2021

 Estoy bien, haciendo cosas nuevas

He estado diciendo "si" en lugar de "

no"


domingo, 29 de noviembre de 2020

En medio

Tibio, tibio, frío, caliente, muy caliente, ¡te quemas! 

Detente, no lo hagas, está mal .

Y así decidiste quedarte


en lo tibio, lo cómodo, lo augusto, lo conocido, lo familiar, donde nada te lastima pero realmente nada te llena, donde todo tiene esta terrible sensación de vacío, donde es preferible ir atrás y congelarte, que arriesgarte y salir quemado, odiado, abochornado.

No hay emoción, no hay nada, solo esta sensación de que se puede ser más, pero estoy muy cómodo, entonces ¿para que?

Y las cosas cuando no se mueven, se enfrían y cada vez me alejo más de lo que siempre quise, todo por temor.

Que terrible es vivir en la mediocridad.

sábado, 31 de octubre de 2020

 Ya no se que es lo que quiero.

viernes, 16 de octubre de 2020

 Una vez dije que ya no me podía pasar nada peor que lo que había sufrido. Error. La vida se ha encargó de mostrarme que nunca hay que decir nunca. Sin ti, nada es igual. No hay noche de jueves en que no te recuerde y llore sin parar. No hay momento en que te piense y no sé quiebre mi voz. No hay día en que vea tus fotos y no piense en todo lo.qie debió ser y ya no más. 

Nunca pensé vivir sin mi papá. No en estos momentos en que me siento tan sola. Tan agotada, tan triste, decepcionada, confundida, derrotada. Sin tener mi red de apoyo, a alguien que me comprenda con tú. Que confíe tanto en mi. Que espere tanto de mi. Que crea en mi. Que me impulse a dar lo mejor. Que me recuerde que yo importo, que valgo la pena. 

Te echo de menos. Mucho. Esto parece no tener fin.


lunes, 28 de septiembre de 2020

 


Me acuerdo cuando logre mi objetivo, estaba tan feliz y esa felicidad ha continuado a lo largo de los años. Mi decisión fue la correcta y logre mi paz mental.

a tan


martes, 22 de septiembre de 2020

Mania

 

Exaltación del estado de ánimo, es el término médico que usan para describir lo que me gusta sentir, cuando me siento mejor, cuando me siento más yo. Me lo quitan, lo arrebatan, lo alejan y me quedo nuevamente en el piso, con la personalidad que tanto tiempo odie. Tanto tiempo con la duda, cuál de las tres seré realmente, para darme cuenta que siempre soy yo.  Ambivalente, imposible de tolerar por la mayoría, que debo controlar y apaciguar. Ojalá hubiera pastillas para mantener la manía.
x

viernes, 4 de septiembre de 2020



Yo no supe el significado de extrañar hasta el día en que te fuiste. Es una putada saber que nunca voy a verte, a hablarte y hasta odiarte a veces. Ya nada va a ser igual y por momentos pienso, que ya nada va a ser mejor jamas.




martes, 25 de agosto de 2020

Reiniciar.


Te amo. Yo no sé que hice para merecerte; y tengo miedo. Miedo de mi misma, de alejarte, de hacerte sufrir. Tu eres un ángel que quiero cuidar y fallo todo el tiempo. Siento que con cada error te vas un poco. No quiero romper tu corazón, quiero curarlo, abrazarlo. Quiero amarte y que no te quede duda alguna que siempre quiero estar a tu lado. Tu me haces mejor persona, me complementas, me comprendes, me ayudas y me cuidas, no quiero perderte. El solo hecho de pensar en no tenerte me da terror, yo ya no se estar si ti, sin tu amor, sin tus besos, sin tus caricias; quiero despertar a diario viendo tus ojos. Te amo

viernes, 1 de septiembre de 2017

Tenía mi vida entera planeada y llegaste tú a cambiarlo todo; afortunadamente para convertirlo en algo infinitamente mejor.

sábado, 29 de julio de 2017

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Hola,
Espero que estés bien.
Soy tu y lo primero que quiero decirte es que envidio, porque en el momento en que leas esto, todo el pesar que estoy sintiendo ahora, ya se debe haber ido.
Ya estas a punto de graduarte, te recuerdo que fuiste muy cobarde por no hacer lo que realmente quieres. Pero ya es tarde. Estas a punto de irte lejos, porque realmente espero que te animes a irte lejos. Lo necesitas, alejarte de todos, ser tu misma, ser independiente. Ser.
Espero que sigas con Víctor o al menos que sigas en contacto con él.
Espero que la graduación sea divertida, dejame recordarte que en estos momentos es de lo último que quieres saber.
El tiempo arregla muchas cosas, quisiera ser tu.
Por ahora es todo, supongo que te escribirá algo más en unos días.
Ten una buena vida.

domingo, 11 de junio de 2017

Quiero leerte. Entenderte. Abrirte y luego destruirte. Pulverizar. Me gusta. Entrar en un elevador y quedarme ahí, no pensar sólo estar. Quiero quererme.
Y lo quiero. Cuando me besa. Me besa y lo siento mío. Se va y él regresa. Hay una forma de saber. Me confunde. No quiere hablar y nunca lo sabremos. Quiero no asumir las cosas.
Me espera cuando él me suelta. Me intriga, me fascina. Ya no puedo separarlos. Se han convertido en uno mismo. Eso quisiera.
Siempre me miran. Quisiera estar ahí y ver cómo es que es. Diferente. Siempre lo mismo pero nunca especifican. Olvidaste. Ya me da igual; aprendí a vivir sin respuestas aún sabiendo que podía obtenerlas. El futuro es verde. Porque yo quiero complacerte, asegurarme. Quiero ser amada y poder expresarme sin miedos. Nunca estaría a la altura, incluso si lo estuviera. No podría.
Busco amor. Oprime. Busco felicidad. Ella me ama. Nunca sabré si ella me quiere. Ni recuerda mi existencia.
Es que soy feliz. Tengo lo que soñé. Sueño con un botón de pausa. Para un medio tiempo. Pero esta mal. Dios—quien me acompañó desde que nació—me dice que no. Ella lo ama. Ella no lo va a aceptar jamás. Él lo sabe. Sabe que está en mi vida  sin estarlo. Él se asusta. No cree en mi, está bien, yo tampoco me creo.
Búscame, quiereme. Dejame, la destrucción es una opción. Fuimos por segundos.

domingo, 15 de enero de 2017

¿Final feliz?


No hay finales felices, los finales siempre son la parte más triste. Así que dame un feliz transcurso y un muy feliz comienzo. 
—Shel Silverstein.

lunes, 7 de noviembre de 2016

"Necesito verte y tocarte, no puedo más. Quiero besarte y acariciarte estar contigo toda una tarde. Dormir y bromear. Hacerte el amor y ver películas de a montón."

lunes, 12 de septiembre de 2016

Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



-
Rayuela, Julio Cortázar.

sábado, 27 de agosto de 2016



Cuando te enamoras de alguien, hay una sensación muy bonita, esas mariposas en el estómago, esas cosquillas que sientes cuando lo ves o piensas en él. Ese nerviosismo de saber que en cualquier minuto llegará por ti. 
Esa sensación es buscada por muchos. Pero no es para siempre, la rutina, la costumbre, hace que eso desaparezca y es entonces cuando las relaciones fracasan, cuando inician los reclamos las comparaciones con el pasado. Pero todo eso, da paso a algo mejor, un amor ya no de mariposas, ya no de nerviosismo. Todo eso, se convierte en algo que supera por mucho a ese tipo de amor, un amor maduro, un amor responsable, un amor donde importan los dos, donde planeas una vida juntos, donde ya no hay lugar para ensoñaciones si no para metas, metas por las que luchar juntos, obstáculos que ya no significan nada porque han crecido. 
No entiendo porque alguien podría preferir el primer tipo de amor, ese amor juvenil, en el que se preocupan por el que dirán, un amor incierto, un amor que puede ser reemplazado por otra persona que te haga sentir lo mismo que el anterior. 
No, a mi me gusta más esto, saber que el esta ahí para mi, saber que sin importar nada estaremos juntos, saber que cada día nuestras metas están más cerca, ese sentimiento de respeto, de cercanía, de intimidad. Esa sensación de que hay alguien que te conoce, de saber que los errores son aceptados. Tratar de ayudarse a ser mejores personas los unos a los otros. Un amor maduro. Un amor de verdad. Ese es mi favorito y no lo cambio por nada. 

 P.D. Aún me sigo poniendo nerviosa cuando falta poco para verlo

viernes, 1 de julio de 2016

Huevo

Ibas camino a tu casa cuando falleciste.
Fue un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero sin embargo fatal. Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los paramédicos dieron todo de si para salvarte, pero no hubo caso. Tu cuerpo estaba tan destrozado, que hasta fue mejor así, créeme.
Y fue entonces que nos encontramos.
“¿Qué… Qué pasó?” Preguntaste. “¿Dónde estoy?”
“Moriste”, respondí con naturalidad. No tenía sentido medir mis palabras.
“Había… un camión y estaba derrapando…”
“Sip”, dije.
“Yo… ¿Morí?”.
“Sip. Pero no te sientas mal al respecto. Todos mueren”.
Miraste alrededor. No había nada. Solo tu y yo. “¿Qué es este lugar?” Preguntaste. ¿Es el más allá?
“Más o menos”.
“¿Usted es Dios?”
“Si, soy Dios”.
“Mis hijos… mi esposa”. Preguntaste.
“¿Qué hay con ellos?”“¿Estarán bien?”
“Eso me gusta. Acabas de morir y tu principal preocupación es tu familia. Eso es muy bueno”.
Me miraste con fascinación. Para ti, no me veía como Dios. Sólo me veía como un tipo común. O posiblemente una mujer. Una vaga figura de autoridad, quizás. Más como una maestra de gramática, que como el Todopoderoso.
“No te preocupes. Ellos estarán bien. Tus hijos te recordarán como alguien perfecto en todo aspecto. No tuvieron tiempo para llegar a despreciarte por algo en particular. Tu esposa llorará por fuera, pero sentirá alivio por dentro. A decir verdad, tu matrimonio se estaba cayendo en pedazos. Si te sirve de consuelo, se sentirá culpable al sentir alivio”.
“Oh”, dijiste. “Entonces, ¿Qué pasa ahora? ¿Me voy al Cielo, o al Infierno, o algo así?
“Ninguno. Serás reencarnado”.
“Ah, entonces los hindúes tenían razón”.
“Todas las religiones están en lo cierto, a su manera”, contesté. “Camina conmigo”.
Me seguiste mientras cruzábamos el vacío. “¿Adonde vamos?”
“A ningún lugar en particular. Se siente bien caminar mientras hablamos”.
“¿Y cuál es el punto entonces? Preguntaste. “Cuando renazca, seré solamente una pizarra en blanco, ¿Verdad? Un bebé. Todas mis experiencias y todo lo que hecho en esta vida no importará”.
“No exactamente. Llevas contigo todo el conocimiento y las experiencias de todas tus vidas pasadas. Sólo que no lo recuerdas ahora mismo”.
Paré de caminar y te tomé por los hombros. “Tu alma es mucho más magnífica, bella, y gigantesca de lo que puedas imaginar. Una mente humana solo puede contener una pequeña fracción de lo que eres. Es como apoyar tu dedo en un vaso con agua para sentir su temperatura. Pones una pequeña parte de ti contra el recipiente, y para cuando la quitas, habrás obtenido el conocimiento que poseía”.
“Has estado dentro de un humano por los últimos 48 años, por lo que aún no te has extendido, para sentir tu inmensa consciencia. Si pasáramos el suficiente tiempo aquí, comenzarías a recordarlo todo. Pero no tiene sentido hacer eso entre cada vida”.
“¿Cuántas veces he reencarnado?”
“Oh, muchas. Muchísimas. Y en muchísimas vidas diferentes”. Dije. “Esta vez serás una campesina china, en el año 540 AC”.
“Espera, ¿Qué?”. Tartamudeaste. “¿Me enviarás de vuelta en el tiempo?”
“Bueno, técnicamente, sí. El tiempo como lo conoces, solo existe en tu universo. Las cosas son algo distintas de donde yo vengo”.
“¿De dónde vienes?”
“Mmm… Yo vengo de un lugar. Un lugar distinto. Y allí hay otros como yo. Se que querrías saber como es este lugar, pero honestamente, no entenderías”.
“Oh,” Dijiste algo desilusionado. “Un momento… Si soy reencarnado en distintos lugares en el tiempo, en algún punto podría haber interactuado conmigo mismo”.
“Seguro. Pasa todo el tiempo. Y con ambas vidas conscientes únicamente de sí mismas, tu nunca sabes que este encuentro está sucediendo”.
“¿Cuál es el punto de todo esto, entonces?”
“¿Enserio?” Pregunté. ¿Me estás preguntando cuál es el sentido de la vida? ¿No está un poco estereotipado?”
“Bueno, es una pregunta razonable”. Persististe.
Te miré a los ojos. “El significado de la vida, la razón por la que creé este universo, es para que madures”.
“¿Querrás decir la humanidad? ¿Quieres que maduremos?”
“No, solo tú. Creé este universo para ti. Con cada vida creces, maduras, y te vuelves un intelecto mayor”.
“¿Solo yo? ¿Qué hay de los demás?”
“No hay nadie más”. Dije. “En este universo solo estamos tú y yo”.
Me miraste fija, e inexpresivamente. “Pero toda la gente en la Tierra…”
“Todos son tú. Diferentes encarnaciones de ti mismo”.
“O sea que, ¿Yo soy todos?”
“Ahora lo estás entendiendo”, te dije palmeándote la espalda a manera de congratulación.
“¿Yo soy cada humano que ha vivido?”
“Y cada humano que vivirá. Exactamente”.
“¿Soy Abraham Lincoln?”
“Y eres John Wilkes Booth, también”. Agregué.
“¿Soy Hitler?”. Preguntaste apaleado.
“Y los millones que asesinó”.
“¿Soy Jesús?”
“Y todos sus seguidores”.
Te quedaste en silencio.
“Cada vez que trataste injustamente a alguien”, dije “te lo estabas haciendo a ti mismo. Cada acto de amabilidad que has hecho, te lo has hecho a ti mismo. Cada momento feliz y cada momento triste experimentado por un ser humano fue, o será, experimentado por ti”.
Lo pensaste por un largo tiempo.
Luego me preguntaste, “¿Por qué? ¿Por qué hacer todo esto?”
“Porque algún día, te volverás como yo. Porque eso es lo que eres. Eres uno de los míos. Eres mi hijo”.
“Whoa,” exclamaste incrédulo. “¿Dices que soy un dios?”.
“No. No todavía. Eres un feto. Aún estás creciendo. Una vez que hayas vivido cada vida humana a través de los tiempos, habrás crecido lo suficiente como para nacer”.
“Entonces, el universo entero es solo…”
“Un huevo”. Respondí. “Ahora es momento de que continúes hacía  tu próxima vida”.
Y te envié hacía ella.

miércoles, 29 de junio de 2016



Rendirse por un momento. Morirse por un momento. Cerrar los ojos por un momento. Todo está bien si dura un momento.

martes, 28 de junio de 2016

wu-tang:
“
”

A veces, siempre, me pregunto si algo valdrá la pena. No sería mejor idea solo dejarse llevar. Desaparecer. Desvanecerse. Morir.