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Me gustas cuando callas porque estas como ausente.
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viernes, 15 de febrero de 2013

Encuentro casual 2

Subí al camión y después de pagar mi boleto, me senté en el asiento más lejano. Los días pasados habían estado llenos de emociones, desde que les confesé a mi padre que había sido suspendida de la universidad y me dijeron que ellos no pensaban darme ni un solo peso. 
Cinco materias, cinco cursos de recuperación que pagar. Necesitaba trabajar, el problema era que yo jamás lo había hecho y que todos los empleos disponibles te pedían experiencia. 

Esa mañana, me vestí con la ropa más forma que tenía y compre un periódico en la tienda y fue como llegue a una oficina, pero como en todos lados, me rechazaron. Así fue como termine en el camión algo deprimida y sin esperanzas. 
Me enfrasque en leer uno por uno cada oferta de trabajo, ignorando los constantes traqueteos de transporte público. Y entonces, justo en el momento en que empecé a oír a una persona cantar, encontré el empleo perfecto para mí. Yo conocía esa voz, pero tenía miedo de levantar la vista y encontrarme que era otra persona como ya me había pasado varias ocasiones. 

Cuando la canción termino me atreví a observar al cantante. Era él, su boina color gris, sus ojos castaños, sus labios rosas. Lo observe como embrujada, me olvide de mis problemas y solo quedamos él y yo. Entonces me sonrió, fue cuando me di cuenta de que yo lo había hecho primero y él solo me correspondía. Se puso de pie, iba a salir cuando su plumilla cayó justo a mis pies. Rápidamente me agache a levantarla y se la ofrecí aún sonriendo. Cuando la tomo, nuestras manos se rozaron suavemente, sentí un impulso eléctrico recorriéndome completamente, este mismo impulso fue el responsable de que me atreviera a hablarle. 
-¿Qué canción cantaste?-pregunte sorprendiéndome a mi misma de haberlo hecho-Me gusto mucho.
-Se llama la cosa más bella, de Eros Ramazzotti-fue su respuesta.
Entonces nos dimos cuenta de que nuestras manos seguían juntas. Me ruborice y el soltó una risilla que sonaba nerviosa. 
-Que tengas buen día-se despido bajando del camión.

"Buen día”, vaya que lo tendría, ese día al fin encontré un empleo. 
Sharon Eliana

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Estoy desaparecida, en una semana regreso un poquito. Siento no comentar en ni un blog, pero en verdad no tengo mucho tiempo libre. Muchos abrazos(:

NOTA: Solo para aclarales, la historia es ficcion, ni estoy suspendida ni estoy enamorada ni nada de eso(;

jueves, 17 de enero de 2013

Encuentro Casual 1


Había sido un día difícil, una materia más reprobada y era la última oportunidad que tenía antes de quedar suspendida por un año entero. Estaba tan devastada. Pero al mismo tiempo sabía que lo merecía, es decir, era mi culpa por no haber sido suficiente.
Camine lo más lento que pude durante unos minutos hasta que llegue a la parada del camión ruta ocho, que aunque no me dejaba precisamente cerca de mi casa, me acercaba lo suficiente. Cuando lo vi, me arrepentí de caminar tan lento, pues vi al autobús verde pasar frente a mí, no corriendo lograría alcanzarlo. 
-¡Maldición!-exclame al borde las lágrimas. Me revolví entre toda la gente que esperaba y trate de tragarme el nudo que se había formado en la garganta. 
Media hora transcurrió antes de que un nuevo ruta ocho llegara. Con la cabeza algo dolorida y los ojos brillantes por las lágrimas retenidas pague mi boleto. Afortunadamente aún quedaba un asiento libre y mejor aún, junto a la ventana. Una vez en mi lugar, cerré los ojos. Necesitaba huir de mi realidad. 

Con mi mente totalmente en blanco abrí los ojos nuevamente, justo en el instante en que uno de esos tipos que subían a tocar la guitarra por monedas comenzó a tocar. Maldije en voz muy baja. La “tranquilidad” fue irrumpida por una guitarra algo fea. Era lo último que me faltaba para que mi jaqueca se hiciera más fuerte. Apreté los puños. 

Pero todo cambio cuando decidí escuchar la canción que el chico cantaba. Era una canción que nunca había escuchado pero que al mismo tiempo me parecía conocida. Cerré una vez más los ojos y escuche. La voz era tan perfecta. Necesitaba ver quien era la persona que cantaba. Un cosquilleo me recorrió y saque una libreta de mi mochila. Anote algunas frases y algunas palabras de la canción que lograba aislar y cuando termine me dispuse a observar al joven que cantaba. Usaba una curiosa boina gris y de su cabello solo se alcazaba a ver un poco. Sus ojos negros brillaban por la luz del sol que entraba por la ventana. Sus labios rosas se movían una u otra vez y dejaba entrever la melodía.
Cuando termino, mucha gente comenzó a sacar dinero de sus bolsillos. Pero el joven no se acerco a nadie. Simplemente se levanto y camino el poco tramo que lo separaba de la puerta de salida. Sonreí para mis adentros y entonces todo el peso del día regreso sobre mí. Pero me sentía tan feliz. Me sentía justo igual que cuando estas enamorada. Y es que estaba enamorada. Se escuchaba tonto, pero la sola voz del joven había bastado. Entonces me recrimine por no haberle hablado, haberle preguntado algo, al menos su nombre. Lo único que deseaba en esos momentos era verlo otra vez. 

Llegue a mi casa y abrí la laptop. Puse en google las frases que logre aislar de la canción y para mi sorpresa logre encontrarla. Se llamaba When you say nothing at all, pero él joven del camión había cantado una traducción al español. Descargue la canción y me recosté sobre el sillón mientras olvidaba todo problema y me concentraba en la música. Tenía que volver a ese chico otra vez. 

Sharon Eliana