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Me gustas cuando callas porque estas como ausente.
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miércoles, 1 de junio de 2016

Vamos a rentar un departamento sencillo, trabajar medio día, dedicarnos a querernos y alternarnos para apagar la luz por las noches aunque tú siempre estés más cerca.

Vamos a darnos la espalda en la madrugada, buscarnos cuando calculemos que ya va a amanecer para abrazarnos y despertar pegados.Vamos a hacer el súper y comer sano y adivinar el postre que uno que otro día se nos antoje a cada uno. Vamos a hacer un libro para escribir todo lo que nos pasamos platicando en las tardes con lluvia aunque lo lea nadie más que tú y yo.

Vamos a quitarnos la ropa y dejarla por todos lados y lamernos por todos lados y sonreírnos por todos lados. Vamos a poner música de esa que se escucha viendo al techo mientras me tomas apenas de la mano y yo susurro cosas que no escuchas pero entiendes muy bien. Vamos a ver películas que me tengas que explicar después, vamos a hablar en otro idioma y terminar besándonos como nunca habíamos besado antes.

Vamos a confesarnos secretos de la infancia y a hablar de las familias y los miedos y el presente, vamos a inventarle soluciones improbables a todos los problemas que aquejan al mundo. Vamos a leernos en voz alta hasta que uno de los dos se quedé dormido. Vamos a tomarnos fotos, vamos a andar descalzos, bañarnos juntos y bailar a oscuras. Vamos a terminar los días exhaustos, discutir a veces, dejar los trastes sin lavar aunque sea un día y poner las llaves donde no nos vamos a acordar que están. Vamos a dejarnos solos de vez en cuando, a vernos mucho tiempo frente al espejo, a cuestionarnos cosas que no preguntamos con nadie más. 

 Y vamos a querernos. A no fijarnos del tiempo. A cumplir promesas que no hayamos hecho y aventurarnos a la costumbre de que estar juntos se sienta tan bien. 

 — Poquito pudor / Viaje Infinito.

lunes, 14 de marzo de 2016

Los puentes se derrumban. Se caen las torres. Duele.
 Duele porque no se construyeron para eso. Cada vez hay menos ataduras a la tierra.
Si solo volar fuera tan sencillo. Si solo fuera fácil cortar las ataduras. Cortarlas y dejarse llevar.

viernes, 24 de julio de 2015

Hace tiempo...



Es curioso como se enamoran las personas. Algunas de sopetón y otras poco a poco sin darse cuenta.  El amor cambia a las personas, puede derretir al hielo más helado, puede apagar el fuego más encendido y encender las ramas más verdes. Digo todo esto, por medio de la observación, debo admitir que nunca lo he sentido. Veo tantas personas enamoradas, llenas de ilusión, de gratitud, de esperanza y siempre viene la misma pregunta a mi cabeza: ¿Cómo? ¿Cómo se puede llegar a amar tanto a una persona? ¿Cómo se ahoga el egoísmo que habita en todos nosotros? ¿Cómo? 
Una persona me respondió una vez: Pues así, poquito a poquito. Y es la mejor respuesta que me han podido ofrecer, o si no es la mejor, es la que me ha dejado más satisfecha.
Y es que el amor tiene miles de manifestaciones. El amor siempre anda flotando buscando contagiar a todos. Pero algunos nos ponemos un repelente que lo mata y hasta lo hiere. El amor quiere ser respirado, quiere ser sentido y sobre todo, quiere ser respetado. 

Escribí esto hace más de un año y medio. Ya encontré mi respuesta,
SharonEliana

jueves, 18 de junio de 2015



"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe... 

No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. 

No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. 

No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. 

No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa..." 

Martha Rivera Garrido, poeta dominicana.

domingo, 24 de mayo de 2015

Digamos que no me importas. 
Digamos que tu nombre no tiene efecto en mí. 
Digamos que no te amo. 
Digamos que no te recuerdo. 
Digamos que no te extraño. 
Digamos que esto no es mentira.


jueves, 3 de julio de 2014

Importante




Hola Sharon, soy tu, hace un año, cuando aún tenías 19 y mucho miedo.
Digo lo del miedo, porque espero que tu ya no lo tengas, espero que seas muy feliz y que sigas muy emocionada por tus primeras guardias. Tienes que aprender a tomar café para no quedarte dormida, comprarte unos zapatos muy comodos, un pitufo y tal vez tu estuche de diagnostico.
La verdad es que no se bien como se manejen las guardias, pero tengo entendido que son de 12 horas, no se, no te puedo asegurar nada y tu ya lo debes saber mejor que yo.
Espero que en esas fechas, ya hayas mejorado tus calificaciones y seas becaria o investigadora. Te lo mereces aunque yo en este momento sienta que no es asi.
Solo quiero decirte que estoy muy orgullosa de que hayas llegado hasta cuarto año, tu séptimo semestre, la mitad de tu carrera, el momento en que los pacientes dejan de ser de papel para ser de carne y hueso. Vas a poder, te recuerdo cuanto has llorado antes para que tú me digas cuando leas esto, si crees que todo valio la pena. Estoy segura de que si.
No te desanimes si te sientes cansada, te recuerdo como te sientes en este semestre en el que casi no duermes nada y vives para la tarea. Espero que ya hayas aprendido  a hacer buenas historias clínicas, que sigas disfrutando de hablar con los pacientes, de escucharlos y hacerlos sentir que están en buenas manos. Sigue esforzándote muchísimo.
Tambien espero que por fin hayas dejado de arrancarte el cabello y ahora ya no tengas zonas calvas y tu cabello sea más largo. Que seas más segura de ti misma.
Recuerda que te quiero aunque a veces diga lo contrario. Se feliz, ya vas a mitad de camino.

jueves, 29 de mayo de 2014

Palabras.


Es increíble lo fácil que unas pocas palabras pueden hacerle a una persona.
Las palabras son poderosas. Te pueden alegrar, te pueden sorprender, te pueden derrumbar, te pueden destruir. Pueden hacerlo tan fácil como un golpe. 

Es tanto, lo poco que interesa la salud mental, la estabilidad, el hacer sentir bien a los demás, porque si, lo material es importante, pero, ¿y el alma? También necesita alimento. Necesita fortalecerse para sentirse sana. 
¿De qué nos sirve romper? ¿De qué nos sirve destruir? ¿De qué nos sirve acabar con un espíritu ajeno? 
Sentir emoción, sentir placer al sentir el sufrimiento de los demás, es algo real. Algo que todos experimentan alguna vez, esa sensación de poder. 
Da miedo. 
Da miedo saber, lo sencillo que es destruir el interior de un humano.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Sencillo.

Me asusta darme cuenta que si no hablo contigo, mi día no se siente completo. Algo falta. Me asusta sentir. Me asusta porque tengo miedo que me tengas miedo y te alejes como todos dejándome un gran vacío interior. Un vacío que cada vez es más difícil de rellenar. Un hoyo que cada día me dificulta más sentir felicidad. Me asusta saber que me puedo acostumbrar a tanto jubilo. A tanta satisfacción, a tanto entusiasmo.

Todo es más fácil cuando estoy sola. Debo dejar de meterme en problemas.


domingo, 18 de mayo de 2014

Sal con una chica que lee

Por: Rosemary Urquico 

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca. 

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. 

¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas. Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado.
Siéntate a su lado.
Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos. Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella. 

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace. Por lo menos tiene que intentarlo. 

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo. 

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. 
También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos. 

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? 
Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype. Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. 
Escribirá la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas. 

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee. O mejor aún, a una que escriba

Sal con una chica que no lee


por Charles Warnke

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la mugre de un bar del bajo. Encuéntrala en medio del humo, de la transpiración de los borrachos y de las luces psicodélicas de un boliche de lujo. Donde sea que la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Encandílala hablándole de trivialidades; usa las típicas frases de conquista y ríete por dentro. Sácala a la calle cuando los bares y los boliches ya hayan cerrado; ignora la fatiga que sientes. Bésala bajo la lluvia y dejá que la luz tenue de un farol de la calle los ilumine, así como viste que pasa en las películas. Hazle un comentario sobre el poco significado que tiene todo eso. Llévatela a tu departamento y despáchala luego de hacerle el amor. 


Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta creaste con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. 
Descubrí intereses y gustos comunes como las pastas o la música pop, y construí un muro impenetrable alrededor de todo eso. Hace del espacio común un bastión sagrado y regresa él cada vez que el aire se vuelva pesado o las veladas se estiren demasiado. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore la casa. Peléate con ella por cosas insignificantes como que la cortina de la ducha tiene que estar siempre cerrada para que no se llene de moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Empieza a darte cuenta.


Llega a la conclusión de que probablemente tendrían que casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante fashion  y asegúrate de que tenga una linda vista. Pídele al mozo que le traiga la copa de champán con el anillo adentro. Apenas se de cuenta, proponedle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad que puedas juntar. No te preocupes si sentís que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho; y si no sentís nada, tampoco te preocupes. Si hay aplausos, dejá que terminen. Si llora, sonreí como si nunca hubieras estado tan feliz; y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que sigan pasando los años sin que te des cuenta. Ármate una carrera en vez de conseguir un trabajo. Cómprate una casa y ten dos lindos hijos. Trata de criarlos bien. Equivócate a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho, pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas que hagas, ten la sensación de que nunca vas volver, o de que el viento puede llevarte. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solamente después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera sentido; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también va a morir arrepentida porque su capacidad deamar nunca generó nada.

Haz todas estas cosas, mierda, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una necesidad alcanzable, en vez de algo maravilloso pero ajeno a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espeso e inerte de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama demasiado. Un vocabulario, carajo, que hace de mi sofística vacía un truco berreta.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le enseñó que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo continuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya hecho sus valijas y pronunciado un adiós inseguro. Tiene claro que en su vida no voy a ser más que unos puntos suspensivos y no una etapa; y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Tendrá paciencia en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues ya se ha despedido de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ella ha aprendido a contar historias. Tú, con tu Joyce, con tu Nabokov, con tu Woolf; tú en una biblioteca, o parada en la estación del metro, tal vez sentada en la mesa de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, la que me hizo la vida tan difícil. La lectora ha desenredado la madeja de su vida y la ha llenado de sentido. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero yosoy débil y te voy a fallar porque tú soñaste, como corresponde, con alguien mejor que yo y no vas a aceptar la vida que te describí al inicio de este texto. No te vas a resignar a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser contada. Por eso, andate de acá, chica que lee; tomate el siguiente tren que te lleve al sur y llevate a tu Cortázar contigo. Te odio, de verdad te odio.

domingo, 24 de noviembre de 2013



¿Por qué debe ser tan irrealizable?

Somos dos, somos uno, pero no nos arriesgamos a decirlo. Deambulamos por la vida codiciando que alguno nos redima, alguien con una existencia preferible, se apasione por nuestro fúnebre ser. 
Porque el uno y el otro, ambos con vidas demolidas, severos trastornos mentales, no nos atrevemos a reunirnos, no vaya ser que nos estanquemos. Nos necesitamos, pero no nos juntamos. Nos anhelamos pero no nos mezclamos. Tantos esperanzas, tantos planes no llevados a cabo. Tantas cosas que nos permitirían juntarnos y cero, nada se hace al respecto. 

Falta de interés, supongo.

Más sin embargo, algo me asegura que en un futuro, en una utopía, conseguimos hacerlo. Al vernos nos abrazamos y entre llantos de alegría nos susurramos: “Sabia que me esperarías”.

SharonEliana

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Para alguien que aún no conozco.

He decidido escribirte porque veo que no llegas, ni siquiera estoy segura de que algún día lo harás y mucho menos de si te mostrare estas patéticas palabras escritas en tu nombre que aún no conozco. 

Hay un amor para todos; eso dicen, incluso yo me lo repito bastante. Pero llegada a este punto, me pregunto si yo dejare que alguien me quiera, porque tengo bien presente que aquí el principal problema soy yo, yo soy la que no permite que nadie la quiere, la que ahuyenta a todos y aunque me gusta pensar que es porque espero al indicado, a veces creo que simplemente es comodidad, sensación de que estoy mejor sola, de que ya no quiero sufrir y que estoy mejor sin ti. 

Pero te quiero y debo aceptar que  a veces te necesito.

SharonEliana


domingo, 10 de noviembre de 2013

Míos

Eran los ojos más hermosos en los que hubiera tenido el placer de perderme nunca. Me escudriñaron, no ignoraron la existencia de este ser tan invisible. Nos contemplamos mutuamente, me sumergí en el mar de su mirada y sentí una paz que no había sentido jamás.                                                                                                Tuve el deleite de ser algo más que un ente que pasa desapercibido para el mundo. Si esos ojos me miraron, entonces no soy transparente en este mundo. Añoro esa alucinación de existir, si no están ellos mirándome, soy quimera, no me hallo, no me veo, no aparezco. Podría pasar el resto de mi vida extraviada en él. Porque aunque sean dos, es solo uno, uno para quien vivo, para quien escribo y para quien existo. Lo ambiciono junto a mí, a él, al real, no a este espectro que está a mi lado pretendiendo remedarlo. No quiero copias, los codicio perdidos en mi imperfección, solo en mí y en nadie más. Por toda la perpetuidad. ¿Logras pensar en algo mejor? “Evaporarse”

Sharon Eliana 

miércoles, 30 de octubre de 2013

El alemán es el idioma creado para hablarle al soldado.
El ingles es el idioma para hablar de negocios.
El francés es perfecto para charlar de diplomacia.
El italiano seduce a la mujer.
Y el castellano, es el idioma para hablarle a Dios.

Anónimo, por uno de mis pacientes.

miércoles, 26 de junio de 2013

Nada queda.

La casa esta tan llena y tan vacía. El mundo esta tan lleno y tan vacio. Te juzgan por tu personalidad sin conocer lo que hay detrás. Se soportan peleas con valentía, pero a veces ya no se puede más, a veces se necesita un descanso de ser fuerte, de aparentar ser de roca. A veces necesitas quebrarte y rearmarte, tal vez ya no igual, pero continuar. ¿Pero y si ya más que no poder reconstruirte es que ya no quieres? Entonces ¿qué queda?, ¿qué haces? 

Oh dulce ironía, te esfuerzas para ayudar al mundo pero ni siquiera puedes ayudar al tuyo. Ni siquiera te puedes ayudar a ti. ¿Qué más da entonces? Para que continuar si no hay amor.
 Te encierras, te conformas con tenerte a ti, pero dentro sabes que estando así no te tienes ni a ti misma. La soledad se vuelve una rutina y dependes de la tristeza para sentir algo. Porque es lo único que quieres, sentir para saber que estas viva, de lo contrario te sientes en el limbo, entre la vida y la muerte, acercándote peligrosamente a perderte la vida. 

Sharon Eliana
No, no estoy bien, para nada. Por si tenían la duda.

sábado, 22 de junio de 2013

Cansada.


Ya no quiero ser tu amiga, me canse. Me canse de ser tu amiguita por la que sientes ternura y hasta lastima. Ya no quiero que me cuentes de tus amores fallidos. Quiero verte todo el día. Ver tu sonrisa. Tocar tu barba de tres días. Quiero cantar contigo, platicar y hasta quiero estudiar si es contigo. Quiero estar a tu lado. Quiero ser importante para ti. Quiero quererte sin sentirme triste. Quiero ver el cielo contigo, sentir la brisa del verano en nuestros rostros mientras vemos como se oculta el sol y aparecen las estrellas. Quiero tomarte de las manos y no soltarte nunca. Quiero saludarte con un abrazo y no con un simple beso en la mejilla. Quiero contarte todos mis chistes bobos y que te rías más de mi risa. Quiero dedicarte las lunas y los amaneceres. Quiero acariciar tu rostro. ¿Y por qué no? Quiero besarte y sentir tus labios que parecen tan suaves. Quiero contagiarme de tu alegría y ser feliz a tu lado.
Y es que no te diste cuenta, que no estoy segura de como paso, pero te amo desde el primer día que te conocí y nunca te lo voy a poder decir.

Sharon Eliana

martes, 14 de mayo de 2013

A mis maestros

Hoy 15 de mayo se celebra en México el día del maestro (no se si en otros lugares tambien). Yo siempre procuro no odiar a mis profesores, a menos que sea los típicos que les vale si aprendes o no. No me importa si son estrictos, o enojones o de esos que te encargan tarea para ahogarte, son personas-junto a los padres- que te dan las bases para que te forjes un futuro excelente. 

A lo largo de mi vida he tenido malos maestros, pero la verdad es que han sido más los buenos. A pesar de esto, hay ciertos maestros que dejaron huella en mí y a los que les tengo un profundo agradecimiento y cariño por ayudarme a aprender a que la vida tiene sus motivos. 
Todas esas materias complicadas son una forma de comprender el mundo. Por eso quiero dedicar esta entrada a esos profesores que tanto aprecio.

La primera maestra que me abrió las puertas no la recuerdo bien, solo que se llamaba Veronica. Era una mujer dulce y cariñosa, la educadora perfecta para un jardín de niños.

En tercer año de primaria el maestro Juan de Jesús fue un gran apoyo para mí, me inculco el hábito de lectura y siempre me decía que iba a llegar lejos.

 El “profe José”, era un profesor pequeño en estatura pero un gran consejero, sus clases era tan dinámicas que podíamos comenzar hablando de matemáticas y terminar leyendo biología. Es uno de los maestros que más aprecio y que hasta la fecha sigo visitando cada que tengo oportunidad.

 En la secundaria fueron demasiados maestros. Demasiadas personas pero solo unos pocos son los que realmente considero excelentes profesores. Uno de ellos es el maestro Américo, profesor de geografía que me mostro el mundo en un libro, me mostro que hay todo un mundo por descubrir. 
La maestra Sarita era odiada por todos, una mujer alta, morena, estricta a más no poder. Fue un gran apoyo para mí, me enseño tantas cosas, me enseño a perseguir mis sueños, yo jamás la odie, aprovechaba cada oportunidad para hablar con ella y preguntarle acerca de su vida y de la vida. Es una más de las que visito cada que puedo.

 Una mención especial para la primera profesora que leyó algo de lo que escribo, no la recuerdo bien porque solo la conocí unos meses pero recuerdo su expresión cuando le mostré una de mis historias, me hizo la persona más feliz de ese momento.

 En la preparatoria, no conecte con niguno de los profesores, no se si por mi culpa o por la de ellos, pero la verdad solo recuerdo al maestro Chuy que fue el único que logro que yo obtuviera un 100 en un exámen de matematicas.

 Ahora que estoy en la universidad, cada doctor/profesor que conozco es digno de admirar, investigadores de cada rama de la salud que ya quisiera llegar a ser la mitad de lo que son ellos. Y a pesar de esto, son tan humildes que nunca imaginarias todo lo que han logrado.

Pero sin duda uno de los profesores que jamás en toda mi vida voy a olvidar es el Doctor Ángel Martínez, una de las mejores personas que he conocido, no solo fue para mi profesor de anatomía, se convirtió en un maestro de la vida. Recuerdo sus palabras de aliento, sus consejos, su sabiduría, sus ansias de aprender, su alegría por la vida. Nos hacía sentir que éramos maravillosos, que cada error, cada pequeño paso era importante, que nada en la vida iba a obstaculizar lo que quisiéramos. 

Y aunque él es una excelente persona, ahora hay una doctora que sin duda alguna y creo que ella no lo sabe pero me ha dado un impulso, me ha recordado porque estudio medicina. Se tantas cosas gracias a ella, me ha enseñado tanto, me ha motivado y sin duda alguna la admiro y respeto muchísimo, le agradezco haberme recordando porque estoy donde estoy. La doctora Nancy Fernández es un gran modelo a seguir, me inspira día tras día a querer estudiar a querer saber, a querer lograr algo en la vida. Llegar a su clase sin haber estudiado me hace sentir mal, sentir que la defraudo y me obligo a tratar de leer todos los días, en verdad me gustaría poder llegar a ser la mitad de lo que es ella.
La escuela es una parte de la vida, no debe verse como una imposición u obligación, no todo puede ser fiesta y no es bueno vivir en la ignorancia. 

Una gran felicitación a todos los profesores del mundo. 



El profesor mediocre dice. El profesor bueno explica. El profesor superior demuestra. El profesor excelente inspira. —William A. Ward

lunes, 6 de mayo de 2013

Pesadillas.

 Muerto. Había muerto. Abrí mis hinchados ojos de tanto llorar. Me sentía agotada como si no hubiera dormido en semanas. Tome el teléfono y marque su número. El solo pensar que la última vez que lo vi no le repetí suficientemente que lo amaba, que discutimos por un simple refresco. Que nuestra despedida solo fue un simple beso y una hasta mañana, que ninguno de los dos nos rogamos permanecer juntos un momento más. Un timbrazo. Las lágrimas vuelven a rodar por mis mejillas. Un timbrazo. Las pequeñas gotas se reúnen en mis labios y siento su sabor salado. Un timbrazo, un sollozo y las lágrimas se niegan a dejar de salir. Levantan el teléfono y un “Hola” somnoliento y molesto me responde. Digo mi nombre y la voz sé alarma. Entonces recuerdo que estoy llorando. Lo había olvidado porque en cuanto escuche tu voz me di cuenta que todo fue una pesadilla. Te cuento lo que ha pasado y te escuchas algo molesto. ¿Quién confunde los sueños con la realidad?, me dices que me tranquilice y te hechas a reír. Me dices que me amas y nos quedamos hablando toda la noche de los sueños y de las pesadillas. Al amanecer no he dormido nada pero no me siento cansada, me siento completa y llena de ti.

Sharon Eliana 
FICCIÓN

domingo, 5 de mayo de 2013

Divagues


Esa sensación de confusión, de intriga; de no saber quién eres, que quieres. Recordar que hubo un tiempo en el que no te sentías así, estabas tan enfocada y tenías tu vida planeada. Pero creciste y junto contigo crecieron las obligaciones, las responsabilidades. Las tentaciones. 

Esos momentos de no hacer nada que quisieras que duraran para siempre, esa frustración de saber que te queda un largo largo camino por delante. Desolación, envidia por las personas que lograron sus sueños cuando en realidad deberías sentir admiración porque lo que tienen lo lograron luchando y no tirados en el sillón más cómodo de su habitación. 

Sentimientos mezclados, soledad abrasadora. 

Mes tras mes llega una nueva meta y por alguna razón cada vez es más difícil de lograr alcanzar. Y en el fondo, muy en el fondo, sabes que debe ser así, entre más largos sean tus pasos, más pronto alcanzaras tu objetivo.

 El tiempo no se detiene, no tiene piedad, te arrasa y si tú no vas a su ritmo, te destruye totalmente. Te deja sumido en la peor humillación: La de no estar satisfecho contigo mismo, fallarle a tus ideales, a tus metas a tus sueños. 

Querer dejar una huella en el mundo no es fácil. Saber que un día nadie te recordara, es peor. No muchos piensan en eso, prefieren vivir la vida como viene sin pensar en el futuro o en el pasado. Pero ¿Por qué no ambas? ¿Por qué no podemos vivir nuestra vida de tal forma que todo lo que hagamos tenga un significado? Que no sea una simple acción llevada por el instinto; no somos simples animales, podemos razonar, podemos pensar, podemos querer, podemos sentir. 

Las emociones humanas son complejas, al menos a mi parecer. Son una serie de reacciones fisiológicas, eso son; pero ¿Qué es lo que las hace lo que son? ¿Por qué nacen? Tal vez un día todo se descubra, tal vez un día sabremos quienes somos realmente, a que venimos a este mundo. 

Todos dicen: "Venimos a amar....a ser amados, a buscar nuestra felicidad", pero ¿Qué es la felicidad? No es lo mismo para todos, algunos buscan amor, algunos buscan dinero, otros quieren fama y nadie les puede disuadir de lo que buscan. 
La felicidad no puede ser continua, es imposible. Si así lo fuera no sabríamos lo que en realidad es. Es decir sabemos lo que es, lo que se siente porque hemos sentido tristeza, enojo y frustración. Gracias a estas sensaciones podemos distinguir cuando somos felices, sabemos la gloriosa sensación de una sonrisa sincera, de una risa real... 

Cada día morimos un poco para poder seguir viviendo. Nuestro cuerpo se desgasta cada día, nuestras células trabajan sin parar para darnos la vida y eso las desgasta. Un día se cansaran y entonces dejaremos de morir un poco para morir completamente. 

Sharon Eliana

miércoles, 27 de marzo de 2013

Ecosistema


Lo siento, me gustas mucho y sé que yo a ti también. Pero yo no funciono, no para esas cosas del amor.
Mi mundo es un frágil ecosistema que debo mantener porque de lo contrario se desequilibrara. Tu no entras en él, lo intente, te lo juro que trate de acomodarte, de incluir tus sonrisas, tus abrazos y tus miradas enloquecedoras, pero no funcionaron, hicieron florecer nuevas plantas pero marchitaron otras. Alegraron ciertas almas pero otras desaparecieron. Y no puedo, yo no puedo con el cambio. 
¿Sabes que es lo peor?
 Que ahora te quiero junto a mí, pero no te necesito. No encontré una necesidad que puedas llenar, simplemente serias algo más que debo regar y francamente no creo poder, es demasiada responsabilidad para alguien tan descuidada como yo.
 Creo que es el adiós, me hiciste feliz un tiempo y quiero creer que yo a ti también, pero ya no más.
 SharonEliana